lunes, 6 de febrero de 2012

À Paris...


Los vientos de cambio empiezan a soplar, y no veáis el miedo que dan. El tiempo es delicado, lo que nace como brisa puede terminar convertido en huracán y así es mi vida. Me enfrento a una nueva forma de verlo todo y eso, asusta. Excita, alegra, emociona... y estremece! Pero pienso coger el toro por los cuernos y enfrentarme a lo que venga, que es probablemente, la mejor actitud que podemos tener todos los que nos encontramos en esta situación.


Muchos jóvenes, y en nuestro país aún más, protagonizan la llamada "fuga de cerebros". Todos escapamos de nuestras tierras, aprendemos oficio e idioma, viviremos lejos (aunque las tecnologías ayudan a sentirse cerca) y pasaremos por buenos y malos momentos. Lo que asusta es que la burbuja dorada en la que creces cuando eres pequeño se resquebraja con cada paso hacia la madurez, te das cuenta de la cantidad de gente aprovechada, malsana y degenerada que puede cruzar a tu lado e impregnar tu vida de desconfianza. ¿Por qué nos parece tan adorable la inocencia de un niño? Supongo que por nostalgia...

Siendo dar este amargo discurso, simplemente vomito un montón de reflexiones que estos últimos días han pasado por mi cabeza, y es que en unos pocos días, parece que mi mundo decidió aprender a hacer piruetas.


A partir de ahora, os escribiré desde París, oh oui! Je vais aller à la ville d'amour pendant 7 mois! Estoy exultante, ilusionadísima (al mismo tiempo que aterrorizada!, extraña mezcla) Quién sabe qué me deparará allí. Cruzad los dedos por mi y a cambio, yo os enviaré un beso desde la Torre Eiffel!


À Bientôt!

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