“Os ruego que recitéis el pasaje tal y como lo he declamado yo, con soltura y naturalidad, pues si lo hacéis a voz en grito, como acostumbran muchos actores, valdría más que diera mis versos a que los voceara el pregonero. Moderación en todo, pues hasta en medio del mismo torrente, tempestad y aún podría decir torbellino de vuestra pasión, debéis tener y mostrar aquella templanza que hace suave y elegante la expresión. Me hiere el alma oír a un robusto jayán (un jayán es un gigantón) con su enorme peluca desgarrar una pasión hasta convertirla en jirones y verdaderos guiñapos, hendiendo los oídos de los gobios del gallinero que, por lo general, son incapaces de apreciar otra cosa que incomprensibles pantomimas y barullo... No seáis tampoco demasiado tímidos; en esto, vuestra propia discreción debe guiaros. Que la acción corresponda a la palabra y la palabra a la acción, poniendo un especial cuidado en no traspasar los límites de la Naturaleza, porque todo lo que a ella se opone, se aparta igualmente del propio fin del arte dramático, cuyo objeto, tanto en su origen como en los tiempos que corren, ha sido y es presentar, por así decirlo, un espejo a la humanidad; mostrar a la virtud sus propios rasgos, al vicio su verdadera imagen, y a cada edad y generación su fisonomía y sello característico.”
Hamlet. William Shakespeare.
Texto copiado de: http://www.ciao.es/Manana__Opinion_759263
Simplemente Shakespeare.
Simplemente la verdad.
Simplemente las palabras y composiciones donde más se aprende.
Simplemente Shakespeare.
Es una gran lección para los actores y para el mundo.
Yo que quiero ser actriz, te agradezco tu gran lección en palabras tan bien escogidas, pues bien explicas cómo hemos de trabajar y sobre todo, qué es lo que realmente significa nuestro trabajo.
No somos, como muchos nos pintan, bufones,
sino que más bien somos retratistas.
No somos payasos
sino pintores.
No somos saltimbanquis,
sino narradores de la humanidad.
El final me recuerda además a la misma crítica que hago siempre que puedo a los programas basura "del higadillo" pues son espantapájaros "hendiendo los oídos de los gobios del gallinero que, por lo general, son incapaces de apreciar otra cosa que incomprensibles pantomimas y barullo... ".
¡Ay!, desde aquí y desde cualquier sitio mi mas negro voto para que termine ese espectáculo degradante y humillante para todo el que lo ve. Espero que se ahogen en sus propios escrementos que, aunque ahora parezcan huevos de oro, provienen del mayor de los basiliscos.
Ranas y sapos que escupen de sus lenguas, acabarán por volver a sus lenguas.
Irene.Ibáñez.Campillo.

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