
-LA (IM)PERFECCIÓN ESTÁ DENTRO DE LO PERFECTO-
El agua es tan perfecta que en cuanto hay un elemento extraño a ella rompe su perfección. Nada que le añadas o le quites le hace mejorar. No puede ser mejor.
Pensamos que existen cosas en nuestras vidas que pueden llegar a ser perfectas. Yo diverjo. Pienso que eso no es cierto, que es un simple cuento que nos creamos para poder ilusionarnos con algo sin desalentarnos antes de empezar. Creo que lo más perfecto que hay en el mundo es la Naturaleza. Vivimos en ella, sobrevivimos de ella pero ella es la que rige todas las normas por las que se comportan los seres vivos y los no vivos. Una especie de gran tablero de parchís donde somos piezas, nada más. No pretendo construir ningún dios, como si hubiese jugadores en ese juego. Pero sí hay normas. Las matemáticas, la química y la física son los idiomas en los que se traduce todo el sistema de organización del universo. Y aunque eso nos parezca alejado, frío, técnico y demasiado reglado para poder expresar las sensaciones tan pasionales que nos hacen actuar, cada día más científicos descubren algo nuevo que nos confirma, aunque duela, que somos sólo una parte más de ese gigantesco sistema. Por muy únicos que nos sintamos, somos una hormiga más dentro del gran hormiguero que es el universo.
Muchas veces, la mayoría de hecho, me he encontrado con gente que disiente de mi forma de ver, de pensar. Me miran con cara de perro verde cuando les expongo mi teoría. Me hace gracia, supongo que así se siente uno cuando cuenta algo que no es compartido por la gran mayoría. Por un lado, creo que todo es ciencia. Todo está dentro de ese gran sistema del que he hablado. Antiguamente –y actualmente, aunque menos- cuando ocurría algún fenómeno extraño se achacaban a fenómenos mágicos o divinos. Podría entretenerme durante horas explicando los prodigios en Roma o cómo funciona el sistema de creencia de los aborígenes australianos, pero todos conocemos cómo eran más o menos explicados los extraños sucesos en aquellos lejanos tiempos. Sin embargo, en el siglo en el que nos encontramos, vemos que todas aquellas inexplicables situaciones tienen… explicación a través de algún sistema científico. ¿Por qué pensar que lo que aún falta por descubrir de tan hercúleo universo… no tiene también una solución lógica?
Una vez me di cuenta que quizá una parte de mí no quiso continuar su aprendizaje de las ciencias porque ver lo que aún quedaba por formular, comprender y razonar, podía llevarme a decaer en mis ideales. Sentirme aún más pequeña. Mientras que hay científicos, como médicos que fuman aunque receten dejar el tabaco, que no creen que todo sea ciencia. Curioso como cada uno cree al fin y al cabo en lo que no ve. A mi me llaman cuenta-cuantos cuando al fin y al cabo, soy una materialista, empirista y racionalista.
Podemos decir que pretendo hacer renacer o propagar los antiguos conceptos pitagóricos. Más allá de sus creencias, que las mantuvieron, o sus divergencias políticas con el sistema establecido en Grecia o su modo de impartir justicia (quien soltaba el secreto era expulsado e incluso muerto)… su modo de ver la vida y de comprobar que era un gran orden matemático. Una plantilla donde todo encajaba.
IRENE IBÁÑEZ CAMPILLO.

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