domingo, 1 de marzo de 2009

CONTANDO PALABRAS

La brisa del recuerdo ha empezado a acariciarme el rostro suavemente, con una dulzura contenida durante mucho tiempo, y deja caer en mí las palabras que hace ya muchos años añoraba.

Palabras, mis palabras, mis pequeñas semillas constructoras de mis composiciones.

Frágiles y delicadas cargáis con voraces significados capaces de hacernos llorar, reír, añorar, pensar, recordar, reflexionar, necesitar… y cuan fácilmente somos capaces de malgastaros sin darle sentido a vuestra existencia. Necia humanidad incapaz de ver en vosotras belleza.

Mis pequeñas palabras, que habéis sido ahogadas durante un año entero por el enfurecido océano de la ignorancia que me tragó y me llevó como un náufrago a otro mundo desconocido en mi pasado.

Pero ahora empezáis a salir de aquel basto desierto que nos mataba, a vosotras y a mí, de sed, de sed de inteligencia, de sed de palabras, de sed de sensaciones que solo se consiguen al veros fluir como un riachuelo por mis labios o por la tinta de mi pluma.

Mis palabras, pequeñas y desvaloradas, pero capaces de cargar con la verdad, arma de doble filo, y con la mentira, sin inmutaros, encargándoos de su porte.

Ahora por fin rompéis, resquebrajáis la cáscara que me aprisionaba y me hacéis renacer de mi exilio necesario, de donde os he aprendido, os he conocido más aún y por fin, ahora, os puedo utilizar con todo el valor que cargáis.

Palabras, heroínas de verdades, caminos del conocimiento, salvadoras de la humanidad, por fin veo renacer vuestros brotes como las escuálidas plantas nacen ante la llamada del sol, y renacéis de mi cuerpo, ya enfermo de vuestro recuerdo como un amante rechazado.

Mis palabras, por fin os tengo entre mis dedos, en mi corazón, por fin me llamáis y os utilizo, quizás, mejor que nunca.


IRENE. Mis Palabras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario