miércoles, 30 de diciembre de 2009
El viento me trae...
El viento me trae
Tu olor a sur
El viento me trae
Tu sabor a sal
El viento me trae
Tu mirada negra
El viento me trae
Tu carita buena
El viento me trae
Tu recuerdo caliente
El viento me trae
Tu sonrisa tierna
El viento me trae
Tu abrazo fuerte
El viento me trae
Tu voz morena
El viento me trae
Tu piel tostada
El viento me trae
Tus manos, nunca manchadas
El viento me trae
Un “te enviaré besos
Por los besos enviados”
El viento me trae
Las prisas, las ganas
El viento me trae
Vientos de ardor
El viento me trae
Aromas de sudor
El viento me trae
Premura del reencuentro
El viento me trae
A la memoria un sueño
Latiendo bajo el viento
Un recuerdo no cumplido
Pero cada día más vivido
El viento me trae,
Me trae a ti.
Irene Ibáñez Campillo...
... Para un sureño del centro de Madrid.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Para el actor.
lunes, 31 de agosto de 2009
Quisiera ser ancla de barco
Para viajar por los siete mares
Para surcar todas las aguas
Para volar con las aves.
Quisiera ser ancla de barco
Mojarme de sal
Salarme de mar
Y soñar… sólo soñar.
Quisiera ser ancla de barco
Y que el agua no me dejase escuchar
Los gritos y aullidos
Que hacen al mundo temblar
Quisiera ser ancla de barco
y ver a los peces bailar
Hacer música con mi peso
Al rozar la superficie del mar.
Quisiera ser ancla de barco
Y nunca a puerto llegar
Quisiera ser ancla de barco
Que no anclase jamás.
Quisiera ser ancla de barco
Y ver a los peces cantar
Ver cómo crece el mundo
Aunque las aguas sigan igual.

QUISIERA SER ANCLA DE BARCO
Irene Ibáñez Campillo.
sábado, 29 de agosto de 2009
CaDa LoCo CoN sU tEmA
y una mariposa al Rockefeller Center
un buen polvo a un rapapolvo
jueves, 27 de agosto de 2009
¿Tenía razón Don Juan?

A veces, cuando eliges una película, puede que ésta sea, sin que tú lo sepas, la película que más encaja con el momento de tu vida por el que estás pasando en ese mismo instante.
Vuelvo a reflexionar sobre el amor y las relaciones sentimentales y qué vínculo tienen con las relaciones físicas. Estamos en un momento en el que el mundo está dejando atrás el antiguo y verdadero romanticismo, disfrazando esa pérdida con cenas a la luz de las velas y ramos de rosas. Pero eso no es más que un pequeño resquicio de lo que fue una de las mayores creaciones del ser humano. ¿Acaso intentamos coleccionar parejas, aunque sean de una noche, como una simple protección de nuestros miedos a arriesgarlo todo a una carta? ¿Tenemos, aunque no lo hayamos experimentado nunca, miedo a que nos rompan el corazón? ¿Somos entonces, los que rechazamos- y cada vez somos más- el romanticismo unos cobardes que intentan alejar aquello que nos humaniza? Y por ese miedo, ¿es el romanticismo una especie en extinción?
El romanticismo es sin duda una gran intriga, pues aunque me considero una materialista, empirista y racionalista, que mira el amor como una fiesta privada de hormonas selectas, me pregunto si acaso dejarnos llevar por esos sentimientos no nos hace más humanos al ser sólo nosotros los que podemos tenerlos. O ¿acaso el amor es sólo un engaño, una farsa? ¿Existe o nuestro propio cuerpo nos miente?
El sexo es, sin duda, un instinto animal y necesario, como lo es beber agua, pero el amor está a un nivel distinto. Mientras que el sexo, de manera exclusiva, puede ser satisfactorio, el amor es sin duda excelente. Pero como pasión que es, es un riesgo. Cuando hacemos una apuesta tan alta con los sentimientos, nos balanceamos sobre una cuerda floja que se deshilacha a cada segundo y en donde, en vez de una red de seguridad, hay un lago lleno de cocodrilos.
¿Entonces, por qué queremos, todos y cada uno de nosotros, al menos una vez en la vida, dejar de pensar exclusivamente en el placer físico para adentrarnos en el sentimental? ¿Somos adictos a nuestras propias hormonas, “hormoadictos”? Eso puede ocurrir con la adrenalina, ¿por qué va a ser distinto con lo que nos produce el amor? Comenzamos soñando con nuestro primer amor, y “boom”, ahí comienza nuestro enganche hormonal. Y no queremos, aunque nos duela y llegue a matarnos, dejarlo.
El romanticismo es, sin intentar llevarlo a un lado racional, el movimiento al que se apuntan los grandes amantes sin cuestionarse cómo funciona o si tiene algún sentido. El amor siempre ha ocupado espacio en las reflexiones de todos nuestros artistas. Los poetas han escrito cientos de miles de páginas sobre el amor, Romeo y Julieta salen de una de las grandes obras de teatro, el cine pone cara y voz a todos aquellos amantes fugitivos … ¿En qué nivel está el amor para el ser humano? Y, ¿es para todos igual de importante?... El amor… ¿resulta un buen motivo al que dedicar nuestra vida, como decía Don Juan? Y estas preguntas, quién debe contestarlas, ¿alguien que aún no lo ha probado realmente o quien está “borracho de amor”?
Sigo meditando en esto en este momento de mi vida en el que la filosofía en la que me escudé parece resquebrajarse. El sexo es sólo una parte, una necesidad fisiológica más. El amor, es la droga de nuestro cerebro y de nuestro corazón. Nos embriaga de manera muy exclusiva. Es muy elitista. Incluso Don Juan, que “amaba” a todas las mujeres, realmente solo amaba a una de ellas.
La película de la que hablaba -y os recomiendo- al principio de este artícula, la que ha conseguido darme un paso más en estas reflexiones es el film DON JUAN DE MARCO, dirigido y escrito por Jeremy Feyen, protagonizada por Marlon Brando y Jhonny Deep en 1994. Producción de F.F. Coppola. Es una historia que reflexiona acerca del amor en una sociedad que dejó atrás el verdadero romanticismo.
¿Qué puedes pensar cuando el verdadero Don Juan llega hasta tí?
Es simplemente magestuosa
"You need me, for the transfusion, it's only in my world that you can breathe".
Gracias Don Juan.
Irene.Ibáñez.Campillo.
martes, 25 de agosto de 2009
Thank you Shakespeare.
“Os ruego que recitéis el pasaje tal y como lo he declamado yo, con soltura y naturalidad, pues si lo hacéis a voz en grito, como acostumbran muchos actores, valdría más que diera mis versos a que los voceara el pregonero. Moderación en todo, pues hasta en medio del mismo torrente, tempestad y aún podría decir torbellino de vuestra pasión, debéis tener y mostrar aquella templanza que hace suave y elegante la expresión. Me hiere el alma oír a un robusto jayán (un jayán es un gigantón) con su enorme peluca desgarrar una pasión hasta convertirla en jirones y verdaderos guiñapos, hendiendo los oídos de los gobios del gallinero que, por lo general, son incapaces de apreciar otra cosa que incomprensibles pantomimas y barullo... No seáis tampoco demasiado tímidos; en esto, vuestra propia discreción debe guiaros. Que la acción corresponda a la palabra y la palabra a la acción, poniendo un especial cuidado en no traspasar los límites de la Naturaleza, porque todo lo que a ella se opone, se aparta igualmente del propio fin del arte dramático, cuyo objeto, tanto en su origen como en los tiempos que corren, ha sido y es presentar, por así decirlo, un espejo a la humanidad; mostrar a la virtud sus propios rasgos, al vicio su verdadera imagen, y a cada edad y generación su fisonomía y sello característico.”
lunes, 24 de agosto de 2009
Tiempo y Temporalidad

No entiendo cómo no me he dado cuenta antes, ante tantas presiones que he soportado y tantas presiones que he visto a quienes me rodean. Siempre nos piden algo ¡ya!, de inmediato, con un plazo de entrega y es que nuestras propias vidas parecen tener un plazo de entrega. No sólo el tema del trabajo se ve condicionado por esta variable, sino que nosotros mismos, al ser conscientes de nuestra caducidad, tenemos que ponernos tiempo para todo. A los 23 quiero haber terminado una carrera. A los 30 tengo que tener ya una relación estable, sólida, casada incluso ( y desgraciadamente, estos datos varían según el sexo), a los 40 haber tenido 1 o 2 hijos y la vida resuelta, a los 60 jubilarme e irme a una casita en el campo y ponerme a construir muebles o escribir un libro... pero ¿por qué? Para resolver esto debemos preguntarnos por la misma concepción del tiempo. Increíblemente éste es diferente según donde nos encontremos, por ejemplo, una vez leí en una novela (Ébano, de Ryszard Kapuściński) que en una zona de África el tiempo no es infinito y constante como así entendemos en nuestro mundo, sino que es la medida para contar la duración de las cosas que ocurren. Mientras nada pasa, no transcurre el tiempo. Podemos compararlo algo así como un cronómetro siempre vigilante a cualquier cambio que haya en el mundo. Creo, poniéndome en la piel de un europeo (algo muy dificil pues soy una de ellos) es un concepto casi imposible de entender en nuestras vidas. Mientras que el tiempo les sirve a ellos, nosotros servimos el tiempo, y aunque nuestro tiempo es infinito, nuestro "tiempo" siempre se está acabando...
Irene. Ibáñez. Campillo.
domingo, 23 de agosto de 2009
El Septimo Arte.

sábado, 22 de agosto de 2009
Noches calientes, mañanas frías.

Noche de pasión sin amor
Noches de caricias sin dormir
Noches de luna llena, corazón
Aún te recuerdo, sin rostro
Aún te recuerdo dormido
En mi regazo de mimbre
Como niño tierno conmigo
Y ahora me pides
Y ahora preguntas
Quieres estar conmigo
Quiero estar a solas
Me besas con cuidado
Yo te pido que no sigas
Tú me pides corazones
Yo te soy lunas solas
Me palpas los latidos
Tú respiras mis respiros
Tú me pides playas de arena
Yo te doy noches enteras
Pero sale el sol
Madrugador con tesón
Y yo me escondo en una roca
Esperando a la luna loca.
viernes, 21 de agosto de 2009
Más de Cien Mentiras

We need to think about us
Woo..
I'm ahead, I'm a man
I'm the first mammal to wear pants,yeah
I'm at peace with my lust
I can kill cause in God I trust, yeah
It's evolution, baby
I'm at piece, I'm the man
Buying stocks on the day of the crash
On the loose, I'm a truck
All the rolling hills, I'll flatten em out, yeah
It's herd behavior, uh huh
It's evolution, baby
Admire me, admire my home
Admire my song, heres my coat
Yeah, yeah, yeah, yeah
This land is mine, this land is free
I'll do what I want but irresponsibly
It's evolution, baby
I'm a thief, Im a liar
Theres my church, I sing in the choir:
(hallelujah hallelujah)
Admire me, admire my home
Admire my song, admire my clothes
cause we know, appetite for a nightly feast
Those ignorant indians got nothin on me
Nothin, why?
Because, it's evolution, baby!
I am ahead, I am advanced
I am the first mammal to make plans, yeah
I crawled the earth, but now
I'm higherTwenty-ten,
watch it go to fire
It's evolution, baby (2x)
Do the evolution
Come on, come on, come on
Pearl Jam. Do the evolution.
jueves, 23 de julio de 2009
Nuestros Dos Mundos

Acercarme a mi lado más humano. Cruzar esa frontera es delicado, el mundo de los sentimientos te deja expuesta a los golpes de las reflexionas sin ningún tipo de coraza. Dejas tu mente más expuesta, más receptiva, pero también más vulnerable.
Un riesgo que se debe asumir. Que te hace pertenecer a un grupo…bohemio. Desintoxicarse de vez en cuando es, posiblemente, necesario. Pertenecer constantemente en nuestro mundo más inmaterial puede llevarnos a la autodestrucción.
Como todo, se necesita un término medio.
Ese segundo mundo nos lleva a evolucionar como personas, pero en extremo, puede llevarnos a la automarginación, a la depresión y de ahí, a nuestro final.
Me he dado cuenta por mis continuos cambios de mundo. Hay un grupo de gente que se limita a ver desde fuera las experiencias de los que se atreven a adentrarse en ese bosque de pensamientos, otros son tan adictos al segundo mundo que ya perdieron de vista la frontera y se ven incapaces de volver a cruzarla con la frecuencia necesaria. Un tercer grupo, en el que ojala perteneciera la mayoría de la gente, cambia de mundo una y otra vez. Son viajeros entre el mundo de las ideas y el mundo material a los que Platón hacía referencia.
IRENE IBÁÑEZ CAMPILLO.
lunes, 20 de julio de 2009
EL SISTEMA PERFECTO

-LA (IM)PERFECCIÓN ESTÁ DENTRO DE LO PERFECTO-
El agua es tan perfecta que en cuanto hay un elemento extraño a ella rompe su perfección. Nada que le añadas o le quites le hace mejorar. No puede ser mejor.
Pensamos que existen cosas en nuestras vidas que pueden llegar a ser perfectas. Yo diverjo. Pienso que eso no es cierto, que es un simple cuento que nos creamos para poder ilusionarnos con algo sin desalentarnos antes de empezar. Creo que lo más perfecto que hay en el mundo es la Naturaleza. Vivimos en ella, sobrevivimos de ella pero ella es la que rige todas las normas por las que se comportan los seres vivos y los no vivos. Una especie de gran tablero de parchís donde somos piezas, nada más. No pretendo construir ningún dios, como si hubiese jugadores en ese juego. Pero sí hay normas. Las matemáticas, la química y la física son los idiomas en los que se traduce todo el sistema de organización del universo. Y aunque eso nos parezca alejado, frío, técnico y demasiado reglado para poder expresar las sensaciones tan pasionales que nos hacen actuar, cada día más científicos descubren algo nuevo que nos confirma, aunque duela, que somos sólo una parte más de ese gigantesco sistema. Por muy únicos que nos sintamos, somos una hormiga más dentro del gran hormiguero que es el universo.
Muchas veces, la mayoría de hecho, me he encontrado con gente que disiente de mi forma de ver, de pensar. Me miran con cara de perro verde cuando les expongo mi teoría. Me hace gracia, supongo que así se siente uno cuando cuenta algo que no es compartido por la gran mayoría. Por un lado, creo que todo es ciencia. Todo está dentro de ese gran sistema del que he hablado. Antiguamente –y actualmente, aunque menos- cuando ocurría algún fenómeno extraño se achacaban a fenómenos mágicos o divinos. Podría entretenerme durante horas explicando los prodigios en Roma o cómo funciona el sistema de creencia de los aborígenes australianos, pero todos conocemos cómo eran más o menos explicados los extraños sucesos en aquellos lejanos tiempos. Sin embargo, en el siglo en el que nos encontramos, vemos que todas aquellas inexplicables situaciones tienen… explicación a través de algún sistema científico. ¿Por qué pensar que lo que aún falta por descubrir de tan hercúleo universo… no tiene también una solución lógica?
Una vez me di cuenta que quizá una parte de mí no quiso continuar su aprendizaje de las ciencias porque ver lo que aún quedaba por formular, comprender y razonar, podía llevarme a decaer en mis ideales. Sentirme aún más pequeña. Mientras que hay científicos, como médicos que fuman aunque receten dejar el tabaco, que no creen que todo sea ciencia. Curioso como cada uno cree al fin y al cabo en lo que no ve. A mi me llaman cuenta-cuantos cuando al fin y al cabo, soy una materialista, empirista y racionalista.
Podemos decir que pretendo hacer renacer o propagar los antiguos conceptos pitagóricos. Más allá de sus creencias, que las mantuvieron, o sus divergencias políticas con el sistema establecido en Grecia o su modo de impartir justicia (quien soltaba el secreto era expulsado e incluso muerto)… su modo de ver la vida y de comprobar que era un gran orden matemático. Una plantilla donde todo encajaba.
IRENE IBÁÑEZ CAMPILLO.
jueves, 16 de julio de 2009
La mujer que tiró al príncipe azul a la basura.

Hace tiempo que pensé que el principe azul dio un portazo al corazón y se largó para no volver. Creo que muchas nos hemos visto en esa situación en el que todo el romanticismo voló con el viento y comenzamos a practicar una filosofía hedonista en nuestra vida. Arrugamos la foto de nuestro querido encantador y haciendo una bolita de papel la arrojamos al vacío. Pensamos no volver a necesitar besar aquella celulosa de nuevo, a suspirar cada vez que vemos esos perfectos iris que nos miran, a llorar otra vez por el mismo motivo. Hay un momento en el que las mujeres, decepcionadas con la falsedad del cuento que nos han contado toda nuestra vida, arrancamos cada página de aquellas historias con finales felices. Decidimos no volver a llorar por un hombre. A congelar nuestro corazón y a detenernos sólo a disfrutar... ¡qué para eso está la vida! Pero puede que en alguna ocasión, por un reencuentro crucial en la calle de la más poblada ciudad, o limpiando antiguos cajones ya olvidados, sacando objetos del baúl de los recuerdos de Karina... nos damos cuenta que un corazón de frágil hielo es más fácil de romper que uno de puro fuego.
domingo, 1 de marzo de 2009
CONTANDO PALABRAS
Palabras, mis palabras, mis pequeñas semillas constructoras de mis composiciones.
Frágiles y delicadas cargáis con voraces significados capaces de hacernos llorar, reír, añorar, pensar, recordar, reflexionar, necesitar… y cuan fácilmente somos capaces de malgastaros sin darle sentido a vuestra existencia. Necia humanidad incapaz de ver en vosotras belleza.
Mis pequeñas palabras, que habéis sido ahogadas durante un año entero por el enfurecido océano de la ignorancia que me tragó y me llevó como un náufrago a otro mundo desconocido en mi pasado.
Pero ahora empezáis a salir de aquel basto desierto que nos mataba, a vosotras y a mí, de sed, de sed de inteligencia, de sed de palabras, de sed de sensaciones que solo se consiguen al veros fluir como un riachuelo por mis labios o por la tinta de mi pluma.
Mis palabras, pequeñas y desvaloradas, pero capaces de cargar con la verdad, arma de doble filo, y con la mentira, sin inmutaros, encargándoos de su porte.
Ahora por fin rompéis, resquebrajáis la cáscara que me aprisionaba y me hacéis renacer de mi exilio necesario, de donde os he aprendido, os he conocido más aún y por fin, ahora, os puedo utilizar con todo el valor que cargáis.
Palabras, heroínas de verdades, caminos del conocimiento, salvadoras de la humanidad, por fin veo renacer vuestros brotes como las escuálidas plantas nacen ante la llamada del sol, y renacéis de mi cuerpo, ya enfermo de vuestro recuerdo como un amante rechazado.
Mis palabras, por fin os tengo entre mis dedos, en mi corazón, por fin me llamáis y os utilizo, quizás, mejor que nunca.
IRENE. Mis Palabras.
